El matrimonio

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Va bien? Experimenta cambios?  Claro sigue el ritmo de renovación del  cerebro por las hormonas de la mujer no sólo por la menopausia.  No todos los matrimonios resisten los cambios, se trata de proteger la salud emocional y física de la pareja, aceptar las situaciones naturales del desarrollo de la mujer como es la menstruación la cual puede llegar a temprana edad y quitarse después de los cincuenta años.

A partir de que la mujer cumple cuarenta años comienza por un proceso natural que se llama menopausia, debe continuar adelante, entendiéndose que esta situación de vida debe ser aceptada incluyendo los contratiempos y problemas del matrimonio, la pareja debe tratar el tema y aceptar lo que esta pasando, pensar en sus hijos, su estabilidad, sus intereses y sobre  los aspectos físico, emocional y espiritual, concentrándose tan sólo en una situación que es normal y no pensar en las enfermedades graves que se pueden presentar en la edad madura durante la menopausia.

El hecho de envejecer no es el problema, la pareja, si ha logrado consolidarse en su matrimonio, que éste sea estable y haya felicidad, la crianza de los hijos, sus estudios, levantar y conservar su hogar como primera opción de vida con amor y con inteligencia les permite comprender y resolver la tensión de los problemas que se puedan presentar y también analizar los que han sido resueltos a lo largo de su matrimonio.

Lo difícil es alcanzar la madurez y conservar un matrimonio por muchos años, basándose en el respeto, el amor, la fidelidad, el realizar las metas, lograr una independencia sin separarse uno del otro, esto los lleva a fijar normas de vida que les permita prepararse juntos para los años venideros.  Si logran pasar esta etapa la pareja puede prosperar y salir adelante con su familia, siendo un ejemplo a imitar, cuidándose uno a otro y no correr riesgos innecesarios por malos entendidos o por chismes ajenos.

En la edad madura el matrimonio también pone en riesgo, su salud, los hijos crecen, se educan, se gradúan  y se van fuera del hogar a conocer el mundo y formar su propia familia.  Muchos de los hijos se quedan con sus padres incluso ya casados por varias razones.  Bien sea porque no les llama la atención conocer nuevos mundos, porque sus recursos no les permiten tener una vivienda, por amor a sus padres o simplemente que no se quieren  ir de su casa.

 

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